5 de julio de 2022.
Día completito.
Salimos a primera hora (que son las 10😂) rumbo a las Chocolate Hills. Y sí, las vistas durante todo el recorrido alegran a cualquiera.
Hicimos parada en el Man forest, un bosque reforestado por los locales hace unos años. La verdad es que es precioso, pero con tantos turistas postureando, nos fuimos (y ya volveremos mañana).

Los Chocolate Hills son colinas con todo verde y para qué engañarnos. Nos enamoramos al instante de sus vistas y de verlo todo verde. Parece de cuento.

Al bajar, fuimos a las Panga Falls (el caminito no es muy agradable y más, si ha llovido toda la noche), aunque una vez allí, también son muy bonitas y el agua está bastante caliente. Lo más gracioso es que la corriente de las cascadas es tan fuerte que se te lleva y por eso hay cuerdas a las que agarrarte. Había unos chicos que incluso se tiraban desde arriba.

Paramos a comer en un sitio callejero, de esos de carretera y las dueñas muy majas. Cuanto menos turístico es el sitio, más agradable y simpática es la gente. También cenamos en un puesto de comida callejera en Loboc y igual de majos.
Ah, y por cierto… Aquí también llueve a partir de las 3 de la tarde normalmente y los sitios para comer cierran a las 6.