17 de junio de 2022.
Esta noche no han parado de llamar los recepcionistas del hotel (a las 4 y a las 7) para ver si el taxi que había en la puerta era para nosotros. ¡Qué mala leche que llamaran cuando estábamos con el sueño profundo😂).
Ellos, en vez de Uber, usan el Grab (aunque lo probamos de descargar hace unos días y no hubo forma). Hoy lo hemos conseguido (después de unos cuantos intentos) y es que Filipinas no destaca por su internet, desde luego.
Nuestra misión de hoy: hacer el check-out e ir a intercambiar dinero en la casa de cambio del centro comercial Robinson (dicen que son de fiar).
Ayer el cambio estaba más bajo, así que decidimos arriesgar y esperarnos…, cosa que ha resultado bien. Y es que esta tarde-noche nos vamos a la isla de Palawan y allí, por lo que nos dicen y a pesar de ser lo más conocido y turístico de Filipinas, las tasas de cambio no son muy buenas y los cajeros automáticos muchas veces no funcionan o no tienen dinero.
Como vamos a estar unos 15 días y en muchos sitios todavía no se puede pagar con tarjeta, mejor llevar efectivo. Total, en un mes y medio lo vamos a gastar si o si. Además, como ya os conté, los cajeros cobran 5 euros cada vez que sacas.
En la casa de cambio, hemos visto una chica que ha cambiado 10.000€. Hemos flipado porque, aunque a veces pensamos que son pobres, también hay gente con muuucha pasta😂.
A las 3 hemos conseguido tomar un Grab al aeropuerto. La verdad es que nos ha costado más o menos lo mismo que nos costó cogerlo en el aeropuerto.
Hemos llegado con muuucha antelación, pero según Sergi, al ser viernes y que el domingo es el día del padre… habrá mucho tráfico.
Allí en el aeropuerto (mayoritariamente todos los vuelos operados por Cebu pacífico), hemos dado vueltas y a todos excepto un tenderete se les había terminado el café. Aquí no vale 12 euros, tranquilos😂.
Eso sí, me he hecho amiga de una mujer de 61 años (aunque no lo pareciera) que se dedica a hacer excursiones con el inserso y subir montañas. Tiene 5 hijos y es madre soltera (cosa sorprendente en este país que es tan devoto). Ah, y nos ha invitado a dulces para mojar en el café.

El vuelo ha salido con retraso y en Puerto Princesa (ciudad más grande de la isla) no existe Grab y el combustible es muucho más caro (2 euros el litro).
A las 22 todo cierra, así que hemos parado a comer y el taxista nos ha invitado a un trozo de pan que hace él.
Hoy nos hospedamos en el Green Turtle hostel y compartimos habitación con una pareja de Canadá y una chica india/inglesa que también lleva 7 meses viajando. Son todos muy majos y nos hemos hecho amigos rápidamente.