239. Arugam Bay

31 de mayo de 2022.

Hoy soy yo la que no puede ver ni el sol y es que ayer, de estarnos tanto rato en el agua, tengo la cara quemadísima y me duele.

Es por eso que hoy de tranquis y nos refugiamos debajo las palmeras del Sand Paradise, un bar en la playa. Apenas podía moverme e ir al agua (aunque reconozco que me escapé dos veces) e fuimos a andar un ratito con Katel, aunque al otro lado, el agua está sucia.

Los niños van al colegio de 8 a 11 y después van directos a la playa y no nos extraña porque hace un calor…

Al mediodía salimos a tomar un café, como siempre, y a las 5 aprovechamos para andar un poco e ir a la roca de cocodrilo (un sitio bonito para ver el anochecer, aunque no llegamos a verlo). Eso sí, vimos y hablamos con un montón de gente de Arugam Bay y nos preguntaron si éramos musulmanes como ellos.

Como Katel se ha caído, decidimos ir a buscarla a su hotel y cenar cerca, y de sorpresa, en el restaurante había un Uno y empezamos a jugar y se nos hizo tarde.

Lo confesamos: tenemos un vida muy tranquila y sin preocupaciones. Eso sí que son vacaciones aunque hoy, oficialmente, nos quedan solo tres meses para volver a casa y estamos un poco tristes (solo un poco-mucho porque no queremos que termine pero a la vez, tenemos ganas de veros).

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