218. Katmandú – Patan – Katmandú

10 de mayo de 2022

Hoy andamos a Patan, que está a 4 quilómetros. Su Durbar Square es bonita y te hacen pagar 1000 NPR para entrar.

Nosotros entramos sin pagar porque creemos que es abusivo para entrar en una plaza que está en runas (destruida por el terremoto de 2015). Además, nos informamos y aunque dicen que es para colaborar con la reconstrucción de los edificios, en realidad no se sabe en que se gastan ese dinero.

Así pues, cuando el poli se nos acercó, nos hicimos los longuis y nos fuimos y volvimos a entrar por el otro lado. Eso sí, tiempo suficiente para ver la plaza.

Las calles de Patan tienen un encanto especial, incluso con mal tiempo. Al cabo de un rato se nos pusó a llover y fuimos a tomar algo en un bar que parecía muy feo por fuera pero por dentro, a pesar de tener que subir muchas escaleras, era muy cuqui, llamado Karma Café.

Al salir, como ya habíamos visto la Durbar y el ambiente tranquilo de Patan, volvimos a Katmandú andando.

Aprovechamos para entrar en la Durbar Square y esperamos, junto con unos hombres que nos ofrecían hacernos de guía, a las 4 para ver la Kumari, que se hizo de rogar y apareció más tarde. Solo la vimos dos minutos, pero suficiente para estar bendecidos toda la vida y es que Kumari es la reencarnación de una diosa en una niña.

Esperando la Kumari que salga al balcón.

Es muy fuerte porque la niña no puede andar por la calle, ni salir sin supervisión, ni relacionarse con otros, ni ir a la escuela, ni puede hacerse daño porque entonces deja de ser pura. Eso sí, una kumari deja de serlo con la primera menstruación o corte que le produzca hemorragia.

Ah, y cenamos un kebab en el Thamel Donner Kebab, el cual recomandamos para salir de la comida típica (y recordar Turquía).

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