20 de agosto de 2022.
¡Nuestro último día en Ubud!
Hemos ido a tomar un café con Albert y Mimi y nos hemos encontrado con un desfile. No sabíamos que era, pero hemos hablado con una mujer de una tienda y nos ha contado que es el Ngaben, un ritual de crematorio hindú que se celebra en Indonesia muy raras veces. Así pues, somos muy afortunados por haberlo presenciado.
Después de la ceremonia y desfile (con bandas de música y muchos instrumentos), queman los cuerpos. Nos encanta la forma como celebran la muerte porque para ellos existe la reencarnación.
Entre pitos y flautas, se hizo tarde y fuimos con la moto a Sanur, para devolverla a los de Klook y, directamente, coger el ferri a Nusa Lembongan. Nosotros compramos los tickets por Internet.
El trayecto de 40 minutos fue muy duro porque los barcos son pequeños e inestables y me mareé muchísimo. Además, nos empapamos tanto al subir como al bajar porque no hay puerto como tal, sino que es la misma playa.
El Mushroom Bay es una pasada, con muchos barcos pero el agua es preciosa, azul turquesa y agua transparente.
Nos hospedamos en 221 cottage y podemos asegurar que es de los sitios más bonitos que hemos estado y un trato muy amable y muy servicial. Solo al entrar nos dieron una toalla para el calor y un zumo, que es de agradecer.
Después fuimos a dar una vuelta y cenamos en el Nick’s, un restaurante muy bueno, cuqui y que ofrece música en directo. Su chef destaca por las costillas que se comió el Romerito.