7 de agosto de 2022.
Hoy hemos visitado las cascadas de Sekumpul, en la región de Singaraja. Están un poco lejos (a una 1 de Munduk) pero vale la pena porque son enormes.
Hay distintas entradas y se tiene que ir con mucho cuidado para evitar las mafias(eso significa no parar aunque te digan que las cascadas son por allí). Resulta que hay gente que pertenece a una mafia que se encuentran en todas las entradas y te obligan a coger un guía y pagar, además, la entrada (que no es barata).
Nosotros fuimos en moto, aunque la carretera no es la mejor. Hubo unos cuantos tramos en que me cagué por la bajada empinada y ser tan estrecho . Suerte que Sergi controla.
Además, no paramos la moto hasta la última entrada (para evitar los hombres que nos querían hacer parar). Google maps te indica la última parada. Pensad que incluso el «párking oficial» es parte de la estafa y todavía se puede ir más allá con la moto. Eso sí, con cuidado.
Nosotros solo pagamos por verlas desde el mirador y pagamos 3 euros entre los 2. Para hacer el treking y bajar, tienes que pagar unos 8 euros/persona y la verdad es que no nos apetecía.
Después de las cascadas, volvimos al hostel a cambiarnos (porque de camino a las cascadas hacía frío) y por la tarda fuimos a Lovina, en la playa. Sus playas son volcánicas, con arena negra y encontramos un montón de piedras preciosas. Ah, y la gente muy simpática saludándonos todo el rato.
El trayecto fue precioso, de una hora aproximadamente y, justo al lado de la playa, terrazas de arroz preciosas también.