31 de julio de 2022.
¡300 días de viaje y duele pensar que en un mes estaremos en casa!, aunque a la vez tenemos ganas de estar con vosotros.
Esta mañana nos levantamos pronto y fuimos a tomar un café y, de casualidad, miramos a qué hora salía nuestro vuelo y… ¡Sorpresa! Sale desde Manila.
Llevamos dos meses segurísimos que salía desde Cebú (porque volamos con Cebu Pacific airlines) y organizamos todo el viaje para terminar aquí… Así pues, después de asegurarnos que salía desde Manila, compramos rápido dos vuelos para esa misma noche.
Solo quedaban a las 22.40, que llegaba a las 23.55 a Manila, a la terminal 4, tiempo suficiente para coger el otro avión en la terminal 3.
Total, que después de dar una vuelta por Cebú, pasearnos por el Ayala Mall donde ya habíamos estado, tomarnos un iced coffee en el Bo’s, comer en el japonés del piso de arriba del centro comercial y volver al hotel (en el que estuvimos charlando con la recepcionista majísima e incluso nos imprimió unos documentos que decían ser necesarios)…, cogimos un taxi hasta el SM mall y de allí el bus al aeropuerto.
Nos pusimos nuestras botas de montaña y la chaqueta (para reducir el peso de la maleta y no tener que facturar y evitar, a parte de pagar más, tiempo de recogerlas).
La espera se hizo muuuy larga. Paseos por el aeropuerto, comer sin ganas… Y es que el vuelo se retrasó una hora (la recepcionista nos había avisado) y cuando llegó, el proceso se hizo lentísimo. Salimos a las 00.00 de Cebú y llegamos a la 1 y 15 a Manila.
Nuestro segundo vuelo salía a las 3.45.
Tuvimos que coger taxis de una terminal a otra y suerte que corrió un montón. Al entrar en la terminal, tuvimos que ir a pagar las maletas (ahora sí que debíamos facturar), hacer el check-in, pasar el control de pasaporte (que los chicos eran muy simpáticos)…
Por suerte, todo fue muy fluído. De hecho, hasta nos dio tiempo de gastar el dinero que nos quedaba tomando un café con un hombre americano que reside en Filipinas, que se vuelve a EEUU para unos meses. Lo mejor de la noche fue escuchar un Oh God, que le salió del alma y nos transportó a América😂.
El vuelo salió muy puntual e iba casi vacío. Mejor para nosotros porque nos tocó, durante los dos vuelos, ir en puertas de emergencia y esta vez nos pudimos tumbar y dormir.