26 de julio de 2022.
¡Nos hemos quemado otra vez!
Por la mañana, después de nuestro café, hemos conducido con la moto hasta las Magpopongko rock pools, una piscina natural de agua salada en la playa. Solo se puede ver con la marea baja, así que lo tuvimos que mirar antes.
Pagamos 125 pesos para entrar y 20 para el párking.
Por el camino hemos visto miles de palmeras, así que ha sido muy bonito.
Nos hemos pasado unas dos horas dentro del agua, charlando con una pareja de Mataró que hacen trail y otra (el hombre de Barcelona y la mujer de Santander). ¡Todos muy majos!
Y después, hemos vuelto al pueblo. Eso sí, nos ha llovido, hemos parado al estanque donde se pueden ver cocodrilos (aunque no los hemos visto), los manglares (conocido como el Masaai bridge) y en una carendería.
Por la tarde, hemos ido a por un zumo en la cafetería de siempre, en el Lunares, y a dar una vueltecita en moto (refugiándonos del calor), hemos jugado al billar y para cenar, hemos quedado con Félix y Isabel para ir al Kurvada, que mañana se van a otra isla y hasta el 29 no vuelven.
Después queríamos ir a tomar algo, pero hoy no había mucho ambiente, así que hemos vuelto al hostel y ¡sorpresa! El australiano estaba cocinando postres para todos, así que hemos colaborado un poco y Romi nos ha bailado, hemos hablado con el grupo de Filipinas que trabaja online… ¡Hemos reído mucho y me encanta el ambiente de aquí!