21 de junio de 2022.
A las 9 nos esperaba la señora tan simpática de la agencia el Estranghero y cruzamos la calle para llegar a la zona de embarque para nuestro tour. Hoy íbamos todos: David, Cindy, Giuliano y nosotros.
Finalmente pagamos 1400 pesos por persona (con las tasas de los tours incluídas, la del big lagoon también).
Compartimos nuestro barco y éramos unas 16 personas (guía y trabajadores a parte).

Paramos en la playa 7 comandos que estaba a arrebosar de gente y allí, hablando con un filipino, nos dijo que lo que nos picaba era el plancton.

Segunda parada: Big Lagoon. Alquilamos un kayak para 3 (sí, con Giuliano), así que yo no tuve que remar. Me sentí como una reina y ellos mis esclavos😂😂.
¡El paisaje espectacular!, aunque parecido a Tailandia, era mucho más bonito y precioso. Agua turquesa con enormes paredes de roca afilada. Allí también recorrimos una cueva preciosa e intentamos bajarnos del kayak…, pero vimos erizos y son tan peligrosos que rápido volvimos a subir.
También paramos en un sitio para bucear un rato y después nos dirigimos a la Shimizu Island, donde comimos (mucha variedad y pescado), vimos coral, un pez aguja y un pez payaso como Nemo.

La última parada era el Secret lagoon. Para llegar, tienes que travesar trozos de coral y pasar por un túnel. El agua dentro del lago secreto está más fría. También es muy bonito.

Lo más gracioso fue ver a los asiáticos hacer una rollana, juntarse las manos, tumbarse cara arriba e ir nadando hacia dentro. Fue tan gracioso que Giuliano y yo nos unimos a la fiesta e hicimos lo mismo con ellos. Fue un momento épico.
Al regresar, estábamos agotadísimos. La verdad es que todas las paradas son muy bonitas, pero están masificadas y con tantos sitios, casi no te da tiempo a disfrutar de la tranquilidad.
Por la noche, probamos el restaurante Maas Grile (para variar un poco) y todos fuimos al Gusto a pillar una crepe. ¡Después de todo el cansancio, nos lo merecíamos!