20 de junio de 2022.
Hoy desayunamos en el Happiness Restaurant, que tal como dicen las reviews, vale la pena y justo después, alquilamos la moto junto con David y Cindy y fuimos a la Nacpan beach.
El camino hasta allí es precioso, todo verde, y el último tramo fue un poco más difícil porque había llovido y encontramos charcos.
La Nacpan beach es muuy bonita, larga, con agua cristalina, calmada y caliente, rodeada por muchas palmeras.
A la otra punta de la playa, al otro lado, se puede ver otra playa.
Lo más gracioso de la Nacpan beach es que cuando estábamos en el agua, a veces, nos dolía la piel y unos días después descubrimos el motivo: el Niknik y el placton. Hay unos animalitos microscópicos que te pican y hacen daño, como si te pincharan.

Después de un rato en la Nacpan beach, en la que encontrábamos el italiano que llegaba, nos fuimos dirección a unas cascadas a las que no llegamos porque, al aparcar las motos en un párking, nos dijeron que teníamos que pagar 250 pesos/persona por un guía (que no queríamos) y la entrada a la cascada, así que por decisión de la mayoría fuimos al siguiente destino.

Lio beach, una playa que se encuentra en un resort lleno de apartamentos, restaurantes… Es muy bonita por las vistas, aunque nos empezó a llover (como pasa casi cada día), así que volvimos al pueblo.
Más tarde, fuimos a la Cabañas beach para ver el atardecer. Allí no hay ni gota de cobertura y es un poco difícil llegar, ya que tienes que ir a Vanilla beach, cruzar la Orange beach y llegas (todo andando). Eso sí, las vistas lo valen.

Y de aquí a cenar al Angel Wish Seafood porque David se aficionó a ese restaurante.