19 de junio de 2022.
Nos levantamos pronto porque nos íbamos al Nido con furgoneta (12 euros aprox/persona). Fue un trayecto largo, de unas 7-8 horas y con muchísimas paradas para comer.
Los paisajes impresionantes, todo verde y con palmeras, muchísima vegetación, aunque con un poco de curvas (y obviamente, me mareé).

Justo entrar en la furgoneta, conocimos a una pareja, David (inglés/iraquí) y Cindy (colombiana), que están viajando por unos meses y que vivieron en Australia durante dos años (con intenciones de irse a vivir a Colombia).
Son muy majos y charlamos de todo. De hecho, nos dimos cuenta que incluso estamos en el mismo hostel (sin planearlo) y al vernos llegar juntos, nos pusieron en la misma habitación.
Nuestro hostel se llama Happiness y es muy bonito, con una zona común muy cuqui, personal muy simpático y con comida por la mañana. Además, es uno de los mejores bares y restaurantes del Nido y nos ofrecen descuento del 25% por consumir aquí.
Después de instalarnos, fuimos a ver la playa que está justo delante del hostel y es preciosa. También paseamos y buscamos un sitio donde alquilar moto.

Conocimos el Estranghero, una agencia que nos ofrecía descuento si reservábamos un tour y alquilabamos la moto con ellos. Después de comparar, es el sitio que nos ofrecen mejores opciones, así que pagamos 350 pesos/24 horas para el alquiler de moto. Además, son súper graciosos los dueños porque te hablan y se ríen (y tienen risa contagiosa).
Comimos tarde en un restaurante llamado Angel Wish seafood y la verdad es que increíble: el chicken mango y el chicken massakouri (o algo así) y después, por la noche, salimos a comer una crepe y en la cola conocimos a Giuliano (italiano de Napoli) que habla genial el español y con el que conversamos durante un buen rato.