253. Manila

14 de junio de 2022.

¡Hoy no nos podíamos levantar! Entre el cambio de horario, el calor que hemos pasado durante la noche… A las 10 todavía no habíamos salido.

Primero, al Coffee Project. En la calle principal, al lado de nuestro hotel, hay muchísimas cafeterías y restaurantes muy cuquis.

Nuestra misión de hoy: hacernos con nuestra extensión de visado. Si tu estancia es inferior a 30 días en Filipinas, no se necesita visado pero como nosotros nos quedaremos mes y medio, lo teníamos que hacer o aquí o en Cebú.

Ha sido un proceso fácil, pero… En las oficinas de Immigración, en el barrio Intramuros, no se puede entrar en pantalones cortos ni tirantes, así que ya me ves regresando al hotel para buscarme el vestido largo y una vez allí, me lo he puesto encima😂😂. Cutre, sí, pero almenos voy fresquita por la vida.

Para llegar hemos cogido tramvía, que a parte de ser muy económico, es muy rápido.

Una vez en la oficina, un chaval nos ha intentado cobrar los 3.000 pesos por tramitar el visado, pero muy legal no parecía, así que hemos entrado a la oficina: rellenar formulario, comprobar que los datos sean correctos, pagar y esperar a que te den un papelito.

Antes existía una tarifa mucho más económica que tardaba unos tres días… Hoy, para el visado exprés, hemos pagado 56 euros cada uno. ¡Qué dolor😂😂!, pero felices de haberlo conseguido por fin. Una preocupación menos.

Ah, y hemos tenido que sacar dinero del ATM. Por cada extracción (o compra online de billetes en Filipinas), te cobran 5 euros. No veas… Se pasan, pero como decimos nosotros, si lo pagamos es porque los tenemos🤗.

Después hemos andado al centro comercial Robinson, al que fuimos ayer y hemos comido en el Food Court, concretamente en el Bibimbob (comida koreana). Los precios son bastante razonables y según que restaurante escojas, económicos (2-3 euros / persona).

La ciudad en si es bonita, con muchos parques, palabras en español (muralla, pan, keso😂) y rascacielos.

Ah, y no nos olvidemos de los monzones, las lluvias torrenciales (que provocan la inundación de calles) y los truenos que suenan tan fuerte que asustan.

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