13 de junio de 2022.
¡Tuloy kayo!, palabra que utilizan para dar la bienvenida y hacerte sentir como en casa.
¡Llegamos a Kuala Lumpur! Todo cerrado, son las 5.15 de la mañana (hora local).
Pedimos un café a una máquina llamada Coffeebot. Cargamos móviles. Pasamos el control de seguridad. Tenemos sueño.
Cogemos el avión con Airasia berhab. Hay poca gente y conseguimos dormir, a pesar del frío que hace. Nos tapamos con la manta de Etiopian airlines que sigue en mi mochila.
Llegamos a Manila. Pasamos control de pasaportes, sacamos dinero del ATM que cobra 5 euros de comisión. Compramos tarjeta SIM de Smart para datos para dos meses. Reservamos habitación en booking.
Intentamos descargar el Grab, aplicación similar a Uber. No funciona. Cogemos un taxi amarillo, de los del gobierno.
Llegamos al airobedz, una cadena hotelera, simple pero útil. Estamos en Malate.
Comemos en el Jolliebee, cadena rápida más o menos saludable. Salimos a dar una vuelta y terminamos andando más de media hora, sin rumbo.
Entramos a un centro comercial enorme. 5 pisos, 4 edificios juntos de ancho. Andamos, subimos y bajamos. Nos perdemos. Seguimos andando.
Volvemos al hotel. Estamos muertos. Salimos a comprar comida callejera y nos vamos a dormir.

¡Manila es bonita! Hay caos, como en la mayoría de grandes ciudades, muchos tuktuks que parecen sidecars y unos buses tuneados típicos, llamados jeepneys.
Ayer se celebraba el día de la Independencia y hoy es festivo. Hay unas 300 palabras en español en su lengua, como el pan. ¡Es muy gracioso!
Good night.