22 de mayo de 2022.
Hoy nos despedimos de nuestras amigas en el Sevonrich y cogimos el bus a petar hasta Kandy.
Estaba repleto de gente, tanta que tuvimos que pasarnos el trayecto de casi 3 horas de pie y dejando pasar aquellos que subían y bajaban. Y cuando parecía que estaba lleno, todavía entraba más gente. Por suerte, al estar casi en la puerta, pasaba el aire y no era tan agobiante.

La gente era muy maja. En alguna parada nos hablaron y encontramos el guía del día anterior en el herbal spice garden.
Los paisajes son impresionantes, igual que las colas que se montan en cada gasolinera. No exageramos si decimos que hay más de 200 vehículos (o más) en cada una, esperando para repostar.
Una vez en Kandy, el tuktuk del hotel nos pasó a recoger y nos llevó al Veraima hotel, que queda un poco alejado del centro pero es precioso y personal muy atento. Incluso nos ayudaron a planificar los próximos días.

Por la tarde, andamos al centro que se encuentra a unos 40 minutos. El lago es precioso, con montañas detrás que hacen que sea aún más bonito.
Caminamos hasta el mercado principal, al tenderete 28 (de especias y productos naturales a buen precio) y compramos unos dulces llamados jilebi y boodhi.
Cenamos en el Slightly chilled lounge bar, recomendación de nuestro hotel y con vistas al lago y a la ciudad.