17 de mayo de 2022.
¡A primera hora, tuvimos que coger el tuktuk para que nos llevase a la estación de buses!
Tres buses y unas 6-7 horas de trayecto.
Negombo a Kurunagala – Kurunagala a Harabana – Harabana a Trincomale.
Sí, hay gente que nos miraba raro. No sabemos si es porque somos turistas y debido a la crisis económica y de falta de recursos, ya no están acostumbrados o qué pasa. Incluso hubo una señora que no se quería sentar a nuestro lado.
Las vistas durante el trayecto son preciosas: todo verde, muchísima vegetación… Y pudimos ver las colas eternas para llenar el depósito en las gasolineras.
Una vez en Trincomalee, cogimos un tuktuk que nos llevó a Uppaveli, una área turística con muchos hoteles de distintos precios y restaurantes. Ah, y playa.
Nosotros nos hospedaremos en el Hilton Cottage, que no tiene mucho pero es suficiente para dormir con aire acondicionado y descansar. Además, pudimos alquilar una moto allí mismo por unos 6 euros por día. ¡Ni tan mal!
Comimos en el Queen Bees y fuimos a dar una vuelta por el pueblo, que no tiene mucho (ni siquiera bañadores), solo chanclas.
Aquí la religión predominante es el islam.
La moto no tenía gasolina, así que intentamos hacer cola pero había demasiada (y en tres gasolineras ya estaba agotada), así que el propietario del hotel llamó a un amigo que nos vendió una botella y pudimos rellenarlo.
Por la tarde, salimos a dar una vuelta por la playa y cenamos a la orilla, en uno de los bares/restaurantes con columpios.