16 de mayo de 2022.
¿Os podéis creer que en un sitio «turístico», a las nueve de la mañana, no haya ninguna cafetería abierta? Nosotros tampoco.
Así que nos indignamos un poco y volvimos al hotel después de pasear intentando buscar un sitio donde desayunar…
Pero con el sol y en la piscina, se pasa todo. Nos bañamos, jugamos un rato en el agua y a secarnos.
En la piscina conocimos a un chico de Eslovaquia, que dejó el trabajo y está viajando sin fecha de regreso y una alemana, que hizo voluntariado en el sur.
Después comimos un plato típico llamado kottu en el Blue Waves y paseamos por la playa de Negombo, más conocida como Brown Beach, por el color de la arena, con palmeras y muchas barcas… ¡E incluso un mercado de pescado a la orilla de la playa!

Des de que salimos del hotel hasta regresar, en unas 4 horas, pasamos de sol a lluvia en cuestión de segundos y tuvimos que refugiarnos debajo de tenderetes e incluso córrer para llegar a tiempo. ¡La época de monzones es imprevisible y nos encanta!
Más tarde, recorrimos la calle principal hasta llegar a otra parte y descubrimos una iglesia católica, más hoteles… Y cenamos en la misma pizzería que ayer, pero en el otro lado.
En Sri Lanka se mezclan distintas religiones (según la parte a la que vayas): hinduísmo, budismo, catolicismo y el islam. Es por eso que no debe extrañar ver una vírgen en la calle o figuras hinduístas.