14 de mayo de 2022.
Hoy se suponía que nos iríamos de Nepal. Eso sí, nuestro vuelo salía a las 13:55horas, así que tuvimos tiempo de desayunar con calma y salir a comprar un poco antes.
Una vez en el aeropuerto, una cola larguísima para hacer el check-in con Indigo. Una vez en el mostrador, nos pidieron el visado indio, cosa que no teníamos porque resulta que al hacer escala, tienes que cambiar de terminal y no están conectadas entre ellas.
Cuando salimos de la India, el chico de immigración nos dijo que podíamos volver en unos días pero resulta que nuestro visado es de una sola entrada y por lo tanto, no nos sirvió.
Normalmente, en todas las connexiones (y más si son de la misma compañía), no hace falta que te saques ningún visado porque ellos mismos te lo facilitan, pero el caso de Indigo no.
Así pues, perdimos nuestros tres vuelos (teníamos que hacer dos escalas para después coger vuelo a Colombo). Nos dio mucha rabia porque, además de no dejarnos embarcar (cosa que hubiésemos podido hablar con immigración y pagarles una vez allí, en visa on arrival), tuvimos que comprar otros vuelos a Sri Lanka.
Estábamos entre la opción de pedir un nuevo visado (que no sabíamos cuántos días tardaría) y perder el tiempo en Nepal o pagar 900 euros para pillar unos vuelos directos para el día siguiente.
Finalmente, decidimos pagar los 900 euros y volar con Sri Lanka airlines, que así nos evitamos tener que sacar el visado para la India (el de Sri Lanka ya lo teníamos de hacía días).
Una vez compramos los billetes, tomamos un taxi de vuelta a Katmandú y nos alojamos otra vez en The Doors. Los chicos cuando nos vieron quedaron alucinados.
Hoy pues, día de tranquis. Comer unos momos, salir a pasear, cenar una Pizza en Vera y probar un helado en Basket&Baskins (que lo teníamos pendiente desde la India).
Ah, y de paso compramos medicamentos porque he pillado un resfriado y mi nariz no para de sacar mocos.