27 de abril de 2022.
Suerte que ayer vimos las historias de Instagram de nuestros amigos italianos que conocimos en Udaipur, enseñando que habían conseguido el visado para ir a Nepal.
Nosotros desconocíamos que teníamos que sacarnos uno antes de llegar (porque antes se podía hacer on arrival).
Como ya tuvimos suficientes problemas en Egipto para entrar en Etiopía, en bajar del tren (cargados con las mochilas) decidimos acercarnos a la Embajada de Nepal en Delhi, con las fotos de carné que nos habíamos sacado antes de marcharnos de casa y las copias de los pasaportes.
Una vez allí, tuvimos que registrarnos y hacer cola… Y cuando llegó nuestro turno después de una hora, nos dijeron que teníamos que rellenar el formulario por internet y enviarlo por correo electrónico. Entre que la página web no funcionaba demasiado bien y que nos hizo reiniciar el proceso unas cuantas veces, se hicieron las 12 y media y…
¡Sorpresa! ¡Las tarjetas internacionales no funcionaban!, así que tuvimos que ir a las oficinas de un banco específico (que se encuentra a dos quilómetros de allí) andando, a pleno sol y con las mochilas y volver a la oficina a las 3.
Total, que andamos hacia allí y resultó que solo se podía pagar en efectivo. 3700 rupias por persona, cosa que no teníamos porque los últimos días intentamos tirar de tarjeta y así evitar que sobre dinero (y más, si su moneda tiene poco valor en el mercado).
Resulta que los ATMs de ese banco no funcionaban, así que Sergi buscó por otras calles hasta encontrar uno donde sacar. Ah, y retirar los billetes en unas cuantas tomas porque hay límites para sacar en los cajeros (como en todos los países que hemos visitado).
Y yo, de mientras, discutiéndome con los bancos e intentando que alguien me explicara por qué en un banco no se puede pagar con tarjeta.
Finalmente, Sergi llegó, hicimos la transferencia, cogimos un tuktuk y nos presentamos en la embajada. Eran las 3.
Aquí sí que fue rápido y todo bien, solo que nos dijeron que teníamos que volver a las 5 de la tarde a recoger los visados. Es decir, nosotros cargados con las mochilas, cansados, a pleno sol y sin ningún sitio donde refugiarse hasta las 5 (o tenías que regresar a las calles del banco)…
La mejor opción fue ir al Bed&Chai, tumbarse un rato, una duchita fría y volver a coger otro Uber que nos llevara a la embajada OTRA VEZ.
Y no solo eso, nos entregaron los visados y pedimos un Uber, los cuales aceptaron venir a buscarnos y cuando les decíamos dónde íbamos (después de ellos mismos haberlo aceptado), nos decían que no venían, que buscáramos a otro.

¿En serio? Sí, en serio. Aquí en la Índia funciona así. Cancelan después de tener la opción de no aceptar y te llaman en indio, que no entendemos ni papa para que nos terminen diciendo que no vienen.
Suerte que nos lo tomamos riendo y que después, todo se ve más bonito.