188. Udaipur

10 de abril de 2022.

¡Nunca nos acostumbramos a hacer el check-out por la mañana! (y más si no sabes si estás aceptado para coger el tren). La verdad es que dejamos las mochilas siempre, pero una vez sales de la habitación, sabes que durante muchas horas (sobretodo si coges transporte nocturno) vas a estar en la calle, o tumbada en sitio y las horas pasan lentas.

Aprovechamos para salir un poco tarde a desayunar al Brew y después, como ya hacía mucho calor, fuimos al Mavi Café. La parte histórica de Udaipur está llena de bares, cafeterías…, pero Mavi Café, sin duda, es lugar muy acogedor, con muchos batidos de frutas y comida Fit, juegos, libros…

Además, conocimos un par de italianos, Elisa y Davide, que vivieron en Barcelona durante 4 años y hablan perfectamente el español. Estuvimos charlando con ellos durante una hora y… ¡van a participar como extras en una película de Bollywood! Son nómadas y tienen visado business en la India, así que ya llevan unos cuatro meses aquí (en su segunda temporada larga en la India). ¡Nos encantó conversar con ellos y quizás nos encontremos más adelante!

Después de ese bar, fuimos al TWG, un hotel con el restaurante arriba muy bonito y más por la tarde, fuimos al lado del lago, en los llamados ghats (escaleras al lado del lago) a sentarnos, relajarnos y ver la vida pasar. Dicen que si te bañas aquí, purificas (así que nosotros que pusimos los pies, ya estamos libres de pecados).

Por las calles había una fiesta para celebrar el cumpleaños de «una persona importante» según un anciano que nos vino a hablar. La gente iba bien vestida, los camellos pasaban, una banda tocaba…

¡Y por fin un mensaje con buenas noticias! ¡Nos han confirmado que tenemos una litera en el tren cada uno! Resulta que aquí en la India, si hay todos los asientos/literas reservadas, te ponen en una waiting list. ¡Las hay de muchísimos tipos: General Waiting List…! Nosotros cuando reservamos, estábamos en la posición 4 y 5 de esta lista y por suerte, cuatro horas antes al preparar el chart, nos confirmaron nuestra plaza.

Nos mata un poco eso de esperar los trenes porque siempre es incierto y nunca sabes si reservar una noche más o reservar en la otra ciudad… ¡Sobre la marcha!

Una vez confirmado, cenamos en el Boho restaurante, muy pequeño y cuqui, con buenas vistas y un personal muy atento y cogimos un tuktuk para la estación de tren. ¡Hoy en segunda clase (2A): seis literas por compartimento! Es mucho más cómoda que la 3A porque hay más espacio si quieres comer algo y no tienes que andar todo el rato agachado por no tener espacio.

Vistas desde el restaurante Boho

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