24 de marzo de 2022.
¡Hoy nos volvemos a Jinka! Estamos emocionados porque nos encantó el Eyob Hotel y podremos tener internet, mirar series…
Pero… Lo más importante de hoy es que nos pusimos en marcha a las 6 de la mañana, cuando todavía no había amanecido y llegamos a las tribus a las 7.
En esta ocasión, asistimos a la ceremonia del café. Una familia nos dejó entrar en su casa y la madre nos preparó un café.
Esto es trabajo para mujeres y el primero que se debe tomar el café es el hombre de la casa. Hasta que el hombre no bebe, nadie puede tomarlo.
Los cafés los sirven en recipientes hechos de calabaza.
En sus casas, que son bajitas y hechas de madera y paja, utilizan el altillo para almacenar cosas.
Los hombres duermen en un lado y las mujeres con los niños en otra. Además, el hombre tiene una almohada hecha de madera (también utilizada para sentarse) y las mujeres en el suelo. La zona de invitados tiene como una alfombra hecha de piel de animales.
Puede parecer raro que aparezcamos en sus casas sin conocerlos para tomar café, pero según los Hamer, su casa es la casa de Dios y, por lo tanto, las casas están abiertas a todos y son bien recibidos.
Les sorprende las dilataciones de Sergi y le llaman el Turmi blanco.
Otra cosa sorprendente es que las mujeres tienen cicatrices en los brazos y, según nos contaron, se las hacen cada vez que se encuentran mal porque tienen la creencia que si dejar ir la sangre, aliberan lo malo que hay en su cuerpo. En cambio, los hombres se hacen heridas en su cuerpo cada vez que cazan un animal.
Después de eso, fuimos a casa de nuestro guía a desayunar y ellos desaparecieron durante un rato a poner gasolina (aunque no se encuentra fácilmente). Incluso hay gente que la mezcla con agua.