170. Turmi – Tribu Karo

23 de marzo de 2022.

Hoy fuimos a visitar las tribus de Karo, caracterizadas por pintar sus cuerpos con barro.

Al ir con moto, tuvimos que ir temprano porque a lo largo del día tenía que llover. El camino fue movidito porque como había llovido también la noche anterior… Encontramos muchos charcos y no estaba asfaltado.

Al llegar, los niños y niñas corrieron a saludarnos y pintarme la cara con barro. Las chicas solo se pintan la cara y los hombres el cuerpo.

Una de las niñas que nos siguió todo el camino.

Son muy simpáticos y sonrientes. Todos nos preguntaban nuestro nombre y a lo largo del recorrido, nos iban llamando. También querían hacerse fotos con nosotros.

Un grupo de niños nos seguía a todos lados. Eran muy majos y nos pedían que les diéramos crema, mi líquido de las lentillas (lo cual no sabían qué era y me las quité delante de ellos y me las volví a poner). Se quedaron sorprendidos y no nos volvieron a pedir nada más.

Sus casas son de madera y paja, incluso nos las quisieron enseñar por dentro. Los chicos duermen separados de las chicas y siempre que pueden, duermen a fuera, en el sueoo, porque hace mucho calor.

También ellos hacen lo del bull jumping (saltan toros) cada vez que alguien decide casarse. Bailan, cantan… Si no lo saltan, significa que tendrá mala suerte al casarse y, por lo tanto, la familia negará la boda. Además, cuando deciden casarse tienen que entregar parte de su ramado a la familia de la novia.

A las 11 ya lo habíamos visto todo, así que volvimos a Jinka a comer y después nos volvimos al cámping. Nos encanta porque mientras comemos, tenemos gallinas por al lado, nos cruzamos con vacas y cabras por la calle…

Sergi probó el khat que es una hierba estimulante que se toma en algunos países africanos.

El chico nos dejó conducir la moto a nosotros para ir y volver del cámping, cosa que nos dió libertad para movernos y nos encantó. De hecho, al volver de cenar, pudimos pararnos a ver una puesta de sol africana y la verdad es que fue impresionante.

La sensación de desconnexión una vez llegas al cámping es increíble, de verdad.

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