13 de marzo de 2022.
Hoy «de tranquis».
Salimos a tomar un café y como no, todas las miradas puestas en nosotros. Y después, fuimos andando al centro, a la Plaza Meskel que es enorme.
Como era de día y picaba mucho el sol, entramos al museo de Adis Abeba en el que aprendimos un poco de su historia: su origen, que fue colonizada a finales de siglo XIX por italianos y que ahora es el centro de la Unión Africana…
Intentamos tomar algo en un bar dentro del museo pero pedían un dress code (no podía entrar ni en pantalones cortos ni tirantes).
Así pues, fuimos a asegurarnos a qué hora salía el bus el día siguiente, porque en Etiopía la hora empieza cuando sale el sol, es decir que su 1 es nuestras 6 de la mañana. Es por eso que te tienes que asegurar si te indican hora universal o la suya. ¡Ah, y también tienen 13 meses!
Un chico amigablemente nos acompañó a preguntarlo, aunque le dijimos mil veces que no hacía falta, igual que el camarero del hotel que en las cenas nos pregunta más de 5 veces si está todo bien. Nos encanta su amabilidad y hospitalidad pero a veces, es too much.
También fuimos a un parque «aparentemente gratuito», aunque nos hacían pagar y nos fuimos. Hay visitas que son prescindibles y asocian nuestras caras a dólares😂.
Pateamos un montón otra vez y volvimos a tomar algo a la misma cafetería y a cenar una pizza en la bakery. Todavía no hemos probado comida etíope pero nuestras barrigas nos piden comida europea 😂.