11 de marzo de 2022.
¡Por fin en Addis Abeba!
Llegamos a las 4 de la madrugada al aeropuerto, aquí son dos horas más que en casa.
Y después de tanto ajetreo y más de 2 días sin una cama, cogimos un taxi del aeropuerto para ir al Hotel Tirago y dormir… ¡Hasta las 3 de la tarde!
Lo necesitábamos taaanto.
Por la tarde hemos salido a tomar un café y dar una vuelta por el distrito de Bole, que alberga muchas embajadas y bares, cafeterías, centros comerciales…
La gente aquí es muy amable y atenta, aunque algunos se sorprenden al vernos y muchos niños nos vienen a pedir dinero. Aún así y a pesar de ser una área concurrida, se respira tranquilidad. La gente te sonríe al pasar, si dices que no es que no y no son tan aprovechados como en Egipto.
Además, se mezcla lo viejo con lo moderno.
Tanto en la cafetería como en el restaurante, los camareros nos preparan la silla y no nos dejan hacer nada… Ni siquiera ponernos agua, te la ponen ellos y también te vienen y preguntan muchísimas veces si estamos bien, si necesitamos algo más…