09 de marzo de 2022.
¡Hoy nos vamos! O eso pensábamos cuando nos despertamos.😂
Pues hicimos tiempo hasta las 6 que nos disponíamos a ir al aeropuerto. Al final, con todo el tráfico, decidimos irnos a las 5 y media.
Pues todos los Ubers que cogíamos estaban en medio de atascos y nos decían que estaban en camino y lo cancelaban. A eso le sumas que se nos acabó el internet y que delante de nuestro hostel había decenas de coches… Pues fue muy estresante y decidimos, al cabo de una hora, movernos a otro sitio.
Por suerte, en la Plaza Tahrir nos fue muchísimo más fácil, aunque para llegar al aeropuerto, que se encuentra a 20 kms, tardamos más de una hora.
Nos pensábamos que no llegaríamos a tiempo… ¡Pero sí!
Todo fue muy rápido, incluso nos dio tiempo de comer, así que todo genial…, hasta la puerta de embarque.
Nos pidieron toda la documentació: Pcr, carné de vacunación, billete… Y el visado para entrar a Etiopía.
Nosotros habíamos leído que con nacionalidad española podías hacerlo al llegar a Etiopía y pagando las tasas correspondientes pero desde hace 3 meses, solo lo podemos pedir online (evisa) y puede tardar hasta tres o cuatro días.
Empezamos a hacerlo pero entre que faltaba media hora, los nervios, que tuvimos que contratar internet y que necesitabas que te la aprobaran, no nos dio tiempo.
Así que podéis imaginaros el disgusto y rábia (porque por la tarde preguntamos qué requisitos habían y porque el chico que nos pedía todo el papeleo era un impresentable y maleducado).
Este mismo fue el que nos llevó a immigración y nos echaron fuera del recinto del aeropuerto y, a pesar que buscamos y llamamos a mil alojamientos (sí, a las 12 y algo de la noche) todos «estaban full», así que pasamos la noche acostados en las sillas del aeropuerto y la terminamos durmiendo en el Burger King (en sus sofás, donde no hacía tanto frío).