152. Asuán – Abu Simbel

05 de marzo de 2022.

Todo el mundo nos había hablado de maravillas de Abu Simbel, un templo que tuvieron que se situaba en Asuán pero en 1960 tuvieron que desplazar por miedo a que se inundara, con ayuda de la UNESCO.

Tuvimos que levantarnos a las 3 para coger el ferry (por las noches, su precio es más caro pero regateamos un poco) y cruzar a la otra orilla, donde nos esperaba una minivan que nos llevaría por 400 EGP cada uno. Suerte de la família de la guest house que nos facilitó el tour.

En ella, coincidimos con dos jóvenes (ella argentina y él australiano), con una pareja de Suiza y una chica brasilera que había vivido durante muchos años en Barcelona y ahora viajaba sin billete de vuelta.

Hasta las 5 no abrían las fronteras para entrar al desierto, así que esperamos un largo rato e después hicimos una parada en la parada del turista, donde nos encontramos con muchísima gente que hacía lo mismo.

Una vez en Abu Simbel, compramos las entradas (255 EGP/persona) y entramos.

Las esculturas de la entrada del templo eran alucinantes, la verdad. Nos hacían sentir muy pequeños.

Después visitamos el templo de al lado que es más pequeño. En todos hay muchísimos jeroglíficos y esculturas.

Teníamos 2 horas para verlo y con una hora ya habíamos terminado, así que nos sentamos a contemplar los templos y volvimos a Asuán, cruzando todo el desierto otra vez.

En Asuán comimos en el paseo del Nilo y volvimos a Isla Elefantina, donde volvimos a hacer otra cachimba de tranquis hasta que oscureció.

Ah, y conocimos unas chicas jóvenes que ayudaban a pintar la guest house: Mary e Pili. Eran muy majas y viajan desde hace mucho, haciendo Work aways y quedándose en un país durante largas estancias. ¡En Egipto ya llevan 4 meses!

Estuvimos charlando hasta tarde con ellas y contemplándolas pintar. Además, estaban la abuela de los niños y los propietarios de la guesthouse en la calle, con música núbia y respirando un poco de aire fresco. Los niños pequeños querían bailar conmigo y tomarse fotos, vídeos… Son monísimos.

Deja un comentario