146. Giza.

27 de febrero de 2022.

Hoy nos hemos levantado y al cabo de un rato nos han traído el desayuno en la habitación. Había de todo: falafel, huevos, potaje de lentejas, ensalada, verdura picante, pan..

Al cabo de un rato hemos ido a la necrópolis de Giza, donde se encuentran las pirámides alineadas.

Hay la de Keops, Kefrén y Micerino. La que se encuentra en el centro es la de Kefrén y parece la más grande, aunque no es así, sino que se encuentra a más altitud. La más grande es la de Keops y es considerada una de las 7 maravillas del mundo antiguo.

Las entradas del parque valen 200 EGP por persona y si llevas cámara fotográfica, 20 más. Por suerte, no nos han detectado la Gopro.

Como en el metro, centros comerciales, restaurantes y muchos de los sitios públicos, te hacen pasar las bolsas por controles de seguridad.

Una vez dentro, tienes que andar para ver todo y hay gente ofreciendo camellos y caballos para subirte sin esfuerzo. La verdad es que es un camino muy fácil y sin necesidad pero ya sabéis que intentan sacar dinero de donde sea.

Además, recomendamos no hacerlo porque hemos visto un caballo que, a pesar de andar cojo, le obligaban a subir e ir más deprisa y los camellos atados, tienen rozaduras en las rodillas y partes de la cara. Esto nos disgusta un poco porque ¡pobres animales!

La esfinge se encuentra delante de la pirámide de Kefrén porque fue él quien la mandó construir. Es impresionante, la verdad y la están reconstruyendo.

Esfinge

Las pirámides también lo son, aunque con las fotos no se aprecie mucho.

Es muy recomendable llevar agua, gorrito y crema de sol porque el sol pica. Hemos dado muchas vueltas por allí e íbamos alternando el sol con la sombra, en la que hacía frío si te quedabas quieto.

Cuando bajamos, ya no sabíamos qué hacer allí porque, sinceramente, no hay nada así que fuimos a coger las mochilas y tomamos un Uber al First Mall, un centro comercial de ricos.

Hartos ya de tanto meollo, de tanto caos, de gente ofreciéndote ayuda para conseguir dinero (incluso niños), queríamos un sitio tranquilo y así fue, hasta que decidimos andar por las calles y hemos terminado otra vez en el caos.

Cenamos en un restaurante llamado Etoile y apuramos todo el tiempo para irnos a la estación de Giza de Gobus porque esta noche ¡nos vamos a Luxor!

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