1 de febrero de 2022.
¡Qué bien hemos descansado! Nos levantamos a las 9 para desayunar y aprovechamos que había mucha variedad (probamos los rahat, dulces típicos y la ensalada de queso xon verduras). Aprovechamos también para planificar qué haríamos.
Fue una mañana productiva: conseguimos comprar la Istanbulkart (y conseguimos el número HES), tomamos un té, visitamos las tumbas de Sultan Ahmed I (primer sultán del Imperio Otomano)… Hasta llegar a las dos mezquitas más importantes y bonitas de Istanbul.
Para entrar en mezquitas debes descalzarte e ir con el pelo tapado (las mujeres), aunque ayer, los visitantes pudimos entrar sin atuendos.
Entramos en las dos y eran gratis (habíamos leído que se tenía que pagar). La Mezquita Azul es preciosa, llamada así por sus azulejos, aunque estaba en obras y no vimos parte de la cúpula.
En cambio, la Santa Sofía por dentro… ¡Impresiona! Inmensa, tranquila… Su estructura es preciosa. Observamos gente rezando, como echaban una mujer fuera por no taparse el pelo y protestar… Es importante respetar todas las culturas y religiones aunque seas ateo.

Entre mezquita y mezquita fuimos a comer un poco alejados de lo turístico y empezó a llover mucho.
También entramos y perdimos por las calles del viejo bazar (aunque es realmente nuevo y en muchos sitios no se regatea), probamos dulces, reímos mucho intentando escapar de los vendedores porque se me hace difícil que me digan hola amigos y no responder… ¡Incluso hay gente que habla catalán! «És més barato que el Mercadona» dicen.😂😂
Después del bazar, estábamos tan agotados y hacía tanto frío que nos refugiamos al Giriftarcafe, un bar con vistazas a la otra parte europea y el río y tomamos un mocha caliente con una cachimba. ¡Qué bien vivir así de tranquilos, sin preocupaciones…! ¡La buena vida!

Güle güle (que quiere decir adiós)