12 de enero de 2022.
Hoy tocaba el sitio estrella de Calafate… El Perito Moreno.
El taxi nos recogió y llegamos a las 11 al parque. Compramos las entradas por 1800 soles cada uno (más del doble del que pagan los argentinos) y el taxi nos dejó en primer mirador, aunque de tan lejos no nos pareció mucho.
Una vez en el inicio de las pasarelas, nos separamos de Nadia y Cristian, los chicos con los que decidimos compartir taxi también en la excursión al Chaltén que conocimos a través de Facebook. Ellos fueron a coger el barco y nosotros decidimos no hacerlo.
En las pasarelas vimos el glaciar desde distintos ángulos y alturas, cada cual mejor. Antes de comer fuimos a una parte y después a otra.
Es increíble cuánta belleza concentrada en un solo sitio: el glaciar, de 40 a 70 metros de profundidad, las montañas, las plantas, las aves volando, el agua turquesa…
Nos quedamos embobados y en silencio en muchos de los distintos puntos y miradores, contemplando esa inmensidad.
Lo más impactante el crujido del glaciar que escuchábamos cada dos por tres a lo lejos, sin saber de donde venía; cada vez que caía una placa de hielo a cámara lenta en el agua y cómo se deshacía, las placas de hielo y icebergs que se crean cada dos por tres…

Realmente te das cuenta que somos tan pequeños y que la naturaleza es tan grande y sabia, en constante movimiento… Sentir el efecto del cambio climático en el retroceso del glaciar y pensar en qué pasaría si se deshiciera, cómo cambiaría todo…
A las 5 nos juntamos otra vez en el taxi y volvimos a Calafate y en el hostel cocinando conocimos a una profesora y otra docente argentinas (una con descendencia vasca) y aprendimos mucho de la situación del país.

En las fotos no se puede apreciar tanta belleza y immensidad pero el contraste de colores, las montañas, la extensión del glaciar blanco y a ratos azulado, el agua turquesa del río, el verde de las plantas y montañas… ¡Una de las mejores vistas que nuestros ojos han tenido nunca, mires por donde lo mires!

Nosotros decidimos no tomar el barco porque apreciando las vistas ya tuvimos suficiente. Lo que sí que nos quedó pendiente fue el Minitrekking, es decir, caminar con grampones por encima del hielo… Pero vale más de 80 euros por persona y lo vemos un poco exagerado.
Ah, y hemos conocido nuestro compañero de habitación. Es un crack! Un hombre de 78 años, exprofesor de económicas de la universidad de Roma, viajando solo durante 8 meses cada año con una energía imparable que le da para hacer trekings y recorrer mundo.