92. Puerto Iguazú – Cascadas Iguazú – Córdoba

¡Hoy tocaba por el lado argentino!

Después de las vistas de ayer, difícil superarlo

A media mañana y después de empaquetar nuestras cosas, cogimos un bus a las Cascadas. Una vez allí pagas las entradas y entras. Primero tienes que coger un bus que te lleva a la Garganta del Diablo.

En el tren conocimos a una anciana con su nieta a la que prometió llevarla allí, así como otra familia cuya hija, Nanu fue muy simpática y estuvimos hablando muchísimo porque quiere viajar por toda Europa y nos pedía recomendaciones. ¡Nos encanta sus accentos!

Una vez en la garganta nos mojamos mucho por la fuerza del agua bajando las cataratas. Es bonito verla de cerca y ver su impacto, aunque las fotos desde aquí no son tan bonitas como las de Brasil. Estuvimos allí, hablamos con gente… ¡A todos les encanta nuestro acento!

Volvimos a coger otra vez el tren para ir a otro sendero y, como después teníamos que coger un vuelo, decidimos el más corto. Aprovechamos también para resguardarnos del sol y tomar algo fresquito.

Allí vimos monos haciendo de las suyas y Sergi, intentando fotografiar a uno de ellos de cerca, le acarició la cámara. Fue un momento muy romántico y de contacto visual😂.

Entretenidos con los monos, encontramos un niño de unos siete años, con unos mofletes que daban ganas de cogerlos, y que nos preguntó de dónde éramos. Cuando le dijimos de España nos preguntó si sabíamos que nuestros antepasados maltrataban y esclavizaban a los argentinos. ¡Nos quedamos de piedra! Le tuvimos que dar la razón y nos sentimos un poco avergonzados.

Hablamos con más gente y recorrimos el sendero hasta las 4 o así que volvimos para coger el bus y tomar algo en el bar Naé, un smoothie para refrescarnos e ir a buscar las mochilas porque el bus pasaría a por nosotros.

Mientras esperábamos, hablamos con la propietaria del Airbnb y le enseñamos un poco catalán.

Al llegar al aeropuerto de Puerto Igz, nos pesaron las maletas y solo pesaban 7 kg cada una, ¡para todo el año!

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