19 de diciembre de 2022.
¡Por fin en Cusco! ¡Nos hace muchísima ilusión estar aquí!
Estamos agotados del trayecto de bus.
Cuando llegamos, fuimos directos al hotel Ayenda, un hotel muy guay y muy pijo que estaba de oferta. Aún así, andamos hasta allí y todo es subida. ¡Qué bien poder descansar después de una noche agotadora!
Hoy aprovechamos la mañana para ver a Manuel, el chico alemán que se dejó unas cosas el día anterior en el hostel y suerte que habíamos intercambiado números y pudimos quedar con él para devolvérselas.
Quedamos en una cafetería cerca del centro histórico y luego, nosotros, nos lo tomamos con calma. Paseamos por la ciudad y su plaza (que ahora está llena de tenderetes navideños).
Encontramos un café monísimo llamado Valeriana y nos quedamos allí un rato.
Y ¿sabéis los chicos que conocimos al bus que también conocieron a Manuel? Pues teníamos que quedar pero se les hizo tarde.
Aún así, fuimos a cenar con Manuel y Vincent, un chico francés que está en el mismo hostel que Manuel. Fue muy divertido porque fuimos a un sitio con vistas y charlamos durante horas.