21 de noviembre de 2021
El día anterior hablamos con María Luisa (la cuñada de un familiar), vive en Quito y nos dijo que si queríamos vernos y así fue.
A las 11:30am María Luisa y recién nacida Montse, nos recogieron en el hostel, nos llevaron a dar una vuelta por el barrio de La floresta, un barrio bohemio en el que reúnen todo tipo de artistas y artesanos.
Seguidamente fuimos al mirador de Guápulo,tiene unas vistas espectaculares. Desde allá se pueden observar varias montañas y algún volcán desde muy lejos, también su pequeño barrio entre colinas.

Después del mirador fuimos a comer a las afueras de Quito, un restaurante donde servían comida típica. Nosotros comimos: fritada y hornado. Son dos platos muy completos y muy pesados que, básicamente, se componen de lo mismo, la diferencia ya lo dice el nombre.
Tras haber comido y sin perder el tiempo, María Luisa nos llevó a la famosa, mitad del mundo. La entrada es de 5 dólares por persona.
Es la simulación de un pequeño pueblo, con sus tiendas, museos , y actividades. Hay una exposición con casitas construidas de como vivían anteriormente en Ecuador.
Cuando ya vimos todos los museos, etc…solo nos faltaba lo mejor de todo, la torre que señala que estamos a la mitad del mundo, donde se separa el hemisferio norte del sur, el este del oeste, el punto 0 de la Tierra.

Nos hicimos unas fotos, la rodeamos un par de veces, estuvimos en todos sus lados y luego, nos fuimos a distraer con el mejor juego que hay: conseguir poner el huevo de pie, ya que es el único lugar del mundo que se puede conseguir (o eso dicen).

Tras ver todo el parque y jugar un ratito, empezó a hacer fresquito y anochecer. En ese momento decidimos irnos ya, que con la pequeña, tampoco queríamos llegar tarde a Quito.
Y así fue nuestro día, cenamos algo rápido y nos fuimos a descansar.


