12 de noviembre de 2021.
¡Por fin nos bañamos en el Caribe!
Después de buscar un tour el día anterior, decidimos tomarlo con Aitor Tours e ir a Playa Tranquila en vez de Playa Blanca como teníamos pensado (aunque también la pisamos).
Las dos playas se encuentran en la Isla de Barú, aunque se puede llegar a ellas con autobús a través de una carretera.
Playa Blanca es pública, con lo cual es accesible para todos sin necesidad de pagar y eso implica muchísima gente, muchísimos vendedores y muchísimas lanchas porque desde allí se cogen para ir a las demás islas como las del Rosario.
Playa Tranquila, como dice su nombre, se encuentra en la Isla de Barú a la que se puede acceder solo con lancha. Para tomar la lancha, sino lo haces con un tour, tienes que pagar 19000COP como impuesto para usar el muelle.
Una vez llegamos con el bus a Playa Blanca, tomamos la lancha y llegamos a nuestro destino.
Nos dieron un cóctel de bienvenida y nos bañamos en las aguas caribeñas, con su color turquesa. Obviamente, postureamos un rato y seguimos bañándonos.
Más tarde comimos, a escoger entre pollo o pesado, arroz y patacones (comida típica).
A las 3 volvimos con la lancha y cogimos el bus. Estuvimos hablando con una pareja de Bogotá, una abogada y pediatra muy simpáticos, nos dieron un montón de consejos sobre qué ver y hacer.
Una vez en el hostel, descansamos un rato y fuimos a Crepes&Waffles, una cadena de dulces ¡que preparan una limonada de coco buenísima! Además, el sitio es muy bonito.
Terminamos el día paseando por las calles, escuchando y cantando la canción que Carlos Vives canta sobre Cartagena la romántica en un concierto en la plaza central, comiendo arepas en la calle y probando los dulces que compramos en el portal de los dulces delante la Torre del Reloj: bolas de tamarindo, cocadas de mil sabores…