9 de noviembre de 2021.
Aida
¡Holiii!
Ayer nos fuimos pronto de la Fortuna, justo después de desayunar por última vez, o eso espero, casado.
Al irnos por la mañana hicimos transbordo en ciudad Quesada pero nos dio tiempo solo para un café para llevar, así que poco vimos.
En San José paramos antes de la última parada para así ir andando un poco y estirar las piernas hasta que paramos a comer en Tacobell.
La verdad es que necesitábamos comer algo distinto a casado porque, aunque esté rico, el desayuno, almuerzo y cena es lo mismo, aunque con distinto acompañamiento.
Una chica nos contó que el arroz tiene siete acompañamientos distintos en honor a las siete províncias que forman Costa Rica. También nos contó que el pinto, otra comida formada por arroz y huevos, que normalmente se toma para desayunar tiene sus raíces en Guanacaste, una de las províncias que, inicialmente, formaban parte de Nicaragua.
Después de comer fuimos al alojamiento a dejar las mochilas y pasear por San José.
Es una ciudad grande en la que hay mucha vida, sobretodo cuando oscurece. En todas las tiendas hay música a tope, reggaetón del bueno/viejo, así que os podéis imaginar mis conciertos.
Lo más gracioso de sus calles es que hay gente chillando o con micrófono tratando de vender, como si de una feria de pueblo se tratase. Por ejemplo, en las charcuterías o en las paraditas en el suelo.
Los que más gracia nos hacen, sin duda, son los que venden cigarrillos. «Fume, fume, fume, cigarrillos de todos los sabores: sandía, mentolados…» y así sin parar.
Fuimos a ver distintos parques, el de España, el Nacional con sus esculturas, paseamos por las calles y pasamos por delante del Museo Nacional de CR. No entrámos en él porque a las 17:00 ya estaba cerrado.
Aunque algunos nos dijeron que teníamos que vigilar, sobretodo en el centro de la ciudad, a nosotros nos pareció seguro y es que hay muchísimos policias en la calle paseando con sus bicis…, almenos hasta las 7-8 que nos fuimos al hostel.