23 de octubre. Semuc Champey.
Nos levantamos, desayunamos fuerte en el Hostel Oasis y nos pasaron a recoger para subir al parque nacional Semuc Champey. El día antes habíamos contratado el Shuttle allí mismo.
Viajamos subidos en un 4×4 al aire libre y fue muy divertido porque nos teníamos que coger fuerte para así no caernos. El trayecto duró unos 45 minutos y allí conocimos una pareja de guatemaltecos muy majos, con los que estuvimos hablando y al chico, una rama se le llevó la gorra.

Lo gracioso es que de vez en cuando los niños que querían vendernos chocolatinas subían y se enganchaban detrás el coche para que les llevase.
Una vez al parque, fuimos andando al mirador de Semuc Champey.
La verdad es que los andadores/caminos eran muy bonitos con toda la vegetación y fauna. Además el camino estaba formado por escaleras de madera para que supieras por donde ir. Tuvimos que vigilar mucho porque de tanta humedad, resbalábamos. Por suerte, esta vez no me pasó nada.


Semuc Champey significa el rió que se esconde bajo las piedras y está conformado por un puente natural de piedras que tiene un largo de 300metros sobre el cual se forman pozas de distintos tamaños, alimentadas por aguas cristalinas provenientes de manantiales. Por debajo de este puente se extiende el río Cahabón.
Desde el mirador se veían las distintas pozas y luego bajamos a bañarnos en ellas.
Las pozas son increíbles y sus colores también… El color turquesa y sus aguas cristalinas, las cascadas ocultas, los árboles que las rodean…
Probamos la Gopro y podemos decir que ¡sí es submergible!
Estuvimos allí hasta que nos cansamos y volvimos al punto de encuentro donde tuvimos que esperar a que los del tour volvieran. Los demás contrataron un tour para poder acceder también a las cuevas de agua, donde te tienes que submergir e ir con velas para poder ver.
Tenemos que decir que en Guatemala tú tienes que ser muy puntual pero relájate si esperas a otros ¡porque te dicen una hora y pueden aparecer hasta una hora más tarde de lo previsto!
Al volver, hablamos con los gualtematecos y los franceses del País Vasco, con los que habíamos coincidido en el otro hostel en Cobán y estuvimos riendo mucho, sobretodo cuando estábamos otra vez encima del maletero descubierto del 4×4 y empezó a llover y había muchos que se subían a la camioneta saltando, como si fuera lo más habitual. Y podemos confirmar que sí lo es.
Una vez llegamos, cambiamos de Hostel y fuimos al de al lado.. el Vista Verde porque ya no lo podíamos cancelar, así que estuvimos allí viendo la lluvia caer, comiendo y descansando. Las habitaciones también son cabañas y con mosquiteras en la cama, lo cual aquí es muy importante porque incluso a mí, que en casa ningún mosquito se m acerca, me comen.