16 de octubre de 2021.
¿Sabéis lo que pasa cuando decimos que hoy va a ser un día de relax? Pues que termina siendo todo lo contrario.
Esta noche Sergi se levantó unas cuantas veces de la cama por dolor de tripa, así que hoy decidimos tomárnoslo con calma. Eso significaba ir a desayunar sin prisas. Fuimos a la cafetería Oh, la, la!, donde sirven desayunos franceses y no he podido evitar pedirme un chocolate caliente y una pasta mientras Sergi se tomaba un té.
Cada vez que nos sentamos en un restaurante, intentamos deducir de donde son los que están al lado sentados. Hoy eran alemanes.
Aprovechamos también para pasar por la farmacia a buscar algo para Sergi. La mujer nos avisó que en esta zona, hay mucha salmonela y le dio unas pastillas a tomar cada ocho horas. También le dijo, literalmente, «si mañana no se te pasa, vienes y te pincho». Así, tal cual. Fácil.
Después pasaeamos por el centro; cada vez que lo hacemos, nos enamoramos un poco más: las calles, la gente un poco hippie e artista, los talleres que se ofrecen (ioga, pintura…) hasta llegar al Santuario de Guadalupe, que se encuentra en el barrio del Cerro y tienes que subir unas escaleras para llegar a ella, aunque por suerte, no tantas como en Tailandia.
A las 12 o así, volvimos al hotel y fuimos a un supermercado un poco alejados del centro, ya que queríamos conseguir colonia para mezclarla con la permetrina (insecticida que compramos en Tarragona) y que nos aconsejó la mujer de Sanidad Exterior. Aunque parezca mentira, en el centro no se encuentran colonias frescas de las que usamos en casa, como la de Nenuco.
Antes de volver al centro, pasamos por una farmacia a preguntar por unos granitos que le aparecieron en el cuello. Dudábamos si quizás era por el picante. Sorpresa la nuestra cuando una doctora que atiende de forma gratuita al lado de la farmacia dijo que los granitos, junto con los de la espalda, brazos…, eran picaduras de chinche. Nos comentó que aquí, incluso en hoteles limpios, puede pasar y que es común así que le recetó un tratamiento.
Eso nos sirve de experiencia para usar la permetrina en lugar de tenerla guardada en la mochila, que como veis, no es demasiado efectiva sin usarla. ¡Ahora andamos un poco obsesionados tirando permetrina por todos lados y vamos a tirarla incluso en los asientos de los buses de larga duración!
Hoy tenemos que confesar que con la tripa así chungui hemos apostado por pizza y una buena siesta en el hotel. Más tarde, salimos a pasear, tomar otro chocolate caliente y té hasta que se puso a llover cuatro gotas y cenamos un ramen y rollitos de primavera en la habitación del hotel.
¡Buenas noches y pinche chinches!