13 de octubre de 2021.
¡Qué calor hace en Chiapas! Suerte del ventilador que nos calma un poquito pero no podemos andar mucho bajo el sol o nos derretiríamos.
A las 8 de la mañana nos hemos puesto en pié y hemos paseado por el pueblo buscando una panadería porque tenía antojo de dulce pero resulta que aquí los restaurantes y bares no abren hasta las 10… Así que hemos paseado un ratito mientras los habitantes de este pueblo nos perseguían para vendernos cositas.
Finalmente y después de muchos intentos, compramos los boletos para subir a la embarcación que nos llevaría al cañón del Sumidero porque, según ellos, se estaban agotando y en cuarenta minutos nos iríamos.
Total, que ni un café nos ha dado tiempo porque hemos ido a una cafetería y las cambreras se estaban vacunando y solo había los jefes que no sabían ni hacer funcionar las máquinas del café. Así que, con las prisas para que no nos dejara el barco, nos fuimos.
Nuestra sorpresa fue que en la sala de espera para subir, conocimos a una chica de Canadá que nos contó que ayer ya había comprado los boletos pero que el barco nunca salió porque tenían que ser 20 personas y no llegaron nunca. Y le dijeron que se esperara y esperó…. ¡¡Hasta las 4 de la tarde!!
Por suerte, mucha gente llegó y subimos al barco y fuimos de excursión. La verdad es que el cañón es impresionante,. cada trocito de él. Sus paredes rocosas, su altitud, su color… y, aún y el calor, suerte de la cascada del árbol de navidad que nos mojó un poquito.
Y por cierto… ¡Vimos cocodrilos! Aunque en fotos no se puede apreciar mucho porque se camuflan con las rocas… fue muy gracioso verles tumbados al sol con la boca abierta.
Luego, comimos tacos en una taquería… Tacos de oreja, de tripas, de lengua, de corazón, de hígado… Y una limonada casera que con el calor entró genial.
Después nos encerramos en el hotel a hacer la siesta… Typical Spanish, y planificar un poco los días, los países que visitar… porque con ese calor no se podía estar fuera.
A las 7 volvimos a salir a pasear por el embarcadero, la plaza…, comimos y nos sentamos en la plaza del pueblo para tomar el poquito aire fresco que daba.


