6 de octubre de 2021.
Después de dormir 12 horas seguidas, ¡nos hemos levantado a tope!
A las 8:00 de la mañana hemos salido del hotel rumbo a la estación norte para coger nuestro bus al parque arqueológico de Teotihuacán. Se tarda una hora más o menos en llegar y hemos recibido varias visitas al bus que nos intentaban vender comida. Nosotros, con nuestro café latte en mano, andábamos servidos.
De camino hemos visto distintas colinas con muchísimas casas edificadas en ellas.
Una vez allí, hemos visitado las runas, las pirámides y aprendido un poco sobre ellas. Teotihuacán significa donde los hombres se convierten en dioses y destaca el templo de la serpiente, la calzada de los muertos, el palacio de Quetzalpapálolt y las pirámides en honor al sol y la luna. No hemos podido subir en ellas porque está prohibido, solo los trabajadores pueden subir a quitar malas hierbas pero hemos podido disfrutar un poco del postureo. También hemos entrado al museo y acabado agotados de escuchar sonidos parecidos a animales que hacían con instrumentos artesanales y decir a los chicos/chicas que no paraban que no queríamos souvenirs, ni siquiera para hacer contenta a la suegra.
Un consejo: ¡Si queréis visitarlo, tenéis que ir preparados porque hemos andado unos diez quilómetros entre ida y vuelta al bus!
A la vuelta, hemos cogido buses para volver al centro de la ciudad y, siguiendo recomendaciones de nuestro amigo Masqué el grande, hemos comido en el Café de Tacuba, uno de los restaurantes más antiguos de México, fundado el 1912. Hemos pedido una enchilada especialidad de la casa y cuatro tacos especiales y la verdad que, entre el bonito edificio y el trato tan amable de los camareros, nos ha parecido barato: 28 euros entre los dos.
¡Ah, y durante un rato hemos escuchado los mariachis cantar!
Al terminar, hemos andado por las calles de México DF, sin rumbo. Nos hemos metido por barrios no tan turísticos y ha sido divertido porque hemos visto cómo viven los ciudadanos: calles repletas de gente, paradas de gente en la calle sin permisos y corriendo para evitar la poli, una manifestación de médicos buscando un aumento salarial prometido…
También hemos descubierto que los mexicanos son muy organizados porque en una calle te puedes encontrar 4 o 5 farmacias (divididas según lo que busques), la calle de los aparatos electrónicos, la calle de la papelería, de la música…
Y por último, estábamos viendo un espectáculo de un payaso en medio de la plaza del Palacio de las Bellas Artes y se nos ha puesto a llover fuerte y hemos tenido de correr a ponernos el chubasquero.



